Quiero ser agricultor… aunque no es tan fácil

Ser agricultor está de moda. Al menos más que antes. Dicho interés lo hemos constatado en este blog: son varios los comentarios recibidos de personas interesadas en introducirse en el sector; muchas de las visitas llegan a través de la búsqueda “quiero ser agricultor” y el artículo escrito hace más de un año “Quiero ser agricultor… y se buscan jóvenes agricultores” es uno de los más leídos.

Quiero ser agricultor… aunque no es tan fácil

Por ello, y aprovechando que la semana pasada COAG y Mundubat presentaron la web www.quieroseragricultor.org, creo que es un buen momento para retomar esta cuestión. “Nuestro objetivo es orientar a los jóvenes agricultores. No queremos crear falsas expectativas sobre este sector y no podemos facilitar el acceso a la tierra. Lo que queremos es ofrecer información y asesoramiento”, afirma la técnico de jóvenes en dicha organización, Marta Piqueras.

Y es que la fuerte crisis económica que atraviesa España y la “estabilidad” que ha demostrado la agroalimentación durante estos años ha conseguido que muchos observaran con otros ojos la profesión de agricultor o ganadero.

El coordinador estatal de Juventudes Agrarias de COAG, Toño Romé, estructura en tres tipos de personas a quienes se acercan al agro: “quien se incorpora porque su familia es agricultora y tiene claro que esa es su vocación; quien tenía relación familiar pero la mala situación económica ha hecho que mirara al campo como solución a la crisis; y el que no tenía ningún vínculo con el agro —normalmente, urbanita— pero se lo plantea como una nueva forma de vida y apuesta por la agroecología”.

Así, por ejemplo, quien quiera trabajar una explotación de extensivos, lo más lógico es continuar con la de su predecesor, puesto que la inversión inicial en tierras y maquinaria es importante. Por su parte, quien empieza de cero, puede apostar mejor por una pequeña explotación hortofrutícola y ecológica, donde los canales cortos se han convertido en una buena oportunidad para la comercialización.

No obstante, ser agricultor no es tan fácil como algunos puedan pensar. “Primero hay que tener acceso a tierra, después poder conseguir crédito para las inversiones y, por último, las ayudas a la instalación están muy condicionadas al tipo de explotación, ya que exigen tener una determinada extensión”, explica Piqueras.

Por su parte, Romé añade que “es necesario tener un plan de negocio y una mentalidad empresarial“, puesto que, normalmente, no hay rentabilidad hasta dos o tres años después de iniciar la actividad, “si la cosecha va bien” . Por ello, Piqueras insiste: “El que quiera ser agricultor en plena crisis, que no lo haga con la idea de  aguantar el chaparrón económico. Quien se instale, que sea para quedarse”.

La formación es otro de los retos para las Juventudes Agrarias de COAG. “En www.quieroseragricultor.org hemos aglutinado todos los procesos formativos porque están muy dispersos”, explica Piqueras quien, critica que los cursos de capacitación se den en las ciudades y no en el medio rural.

Aunque la capacitación agraria de España es diferente a la de otros estados miembro de la Unión Europea, el responsable de Juventudes de COAG considera que es más relevante la formación continua que la inicial.

Sin embargo, quizás la clave para ser buen agricultor o ganadero sea la vocación profesional. “En el campo se pasan épocas muy malas en las que apenas se gana dinero para cubrir costes. Con el trabajo y la dedicación que requiere esta profesión, está claro que tiene que que ser muy vocacional”, concluye Toño Romé.

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