22/06/16
Opinion Lacriba.net

Análisis de los programas electorales agrarios del 26J

No pensaba cribar los programas electorales agrarios de los principales partidos políticos que se presentan a las elecciones generales el próximo 26 de junio. Sin embargo, tras leerlos, subrayarlos, hacer esquemas y analizarlos para el espacio online Agrícola Café, creo que puedo apuntar algunas conclusiones.

En primer lugar, no hay nada nuevo bajo el sol ¡seis meses después! El programa del Partido Popular y el del Partido Socialista es exactamente el mismo que en diciembre, (bueno, este último ha modificado la tipografía). Ciudadanos lo tiene volcado en su página web y es un resumen demasiado breve de las propuestas presentadas en diciembre y el de Unidos Podemos, a pesar de echar mano de IKEA, resulta bastante desordenado y hay que rebuscar las propuestas destinadas al agro, la alimentación y el medio rural.

En líneas generales, los programas agroalimentarios más completos son los del PP y los del PSOE, mientras que los partidos más nuevos se quedan cortos con el sector.

Los populares presentan muchas medidas destinadas a potenciar la agroindustria, mientras que los socialistas se muestran más preocupados por aquellas que favorezcan, por un lado la comercialización, exportación y los mercados, y por otro, el desarrollo rural. De Unidos Podemos destacaría su lenguaje (en mi opinión, un tanto desfasado en el agro español) ya que habla de soberanía alimentaria, campesinos, plan de uso social de la tierra… Y Ciudadanos sorprende con algunos proyectos que fomentan la relación entre las nuevas tecnologías y el sector agroalimentario o las empresas agrarias y las investigaciones de la Universidad.

Las propuestas que encuentro más novedosas son dos que, curiosamente, son muy parecidas: la Estrategia del Desarrollo del sector Horizonte 2027 del PP o el Plan estratégico de la agricultura y de la ganadería Horizonte 2030 del PSOE.

¿Por qué? Porque es lo único que se puede parecer a un proyecto de futuro sobre las principales líneas del sector agroalimentario español, algo que desde hace tiempo demandan organizaciones agrarias como COAG y UPA. En España, la única política agraria nacional existente es la de los seguros agrarios (que por cierto, todos apoyan en sus programas electorales menos Unidos Podemos).

Propuestas “increíbles”

Por otra parte, hay otras propuestas que, sin que te des cuenta, te sacan una sonrisa cínica: el PP habla de apoyar los mercados de futuros, cuando el único que había en España, el de Aceite de Oliva, ha cerrado durante su último mandato; asimismo, los populares también quieren diseñar una nueva Ley de Desarrollo Rural ¿por qué no recuperan la de Desarrollo Sostenible del Medio Rural de la época de Zapatero para ahorrar tiempo y costes?

El PSOE apunta otras propuestas “increíbles”, como: “recuperar medidas de regulación de mercados” o aportar “asistencia a la exportación de productos ecológicos y artesanales”. ¿Seguro que les dejaría Competencia?

En Unidos Podemos da la sensación de que se preocupan más por el trabajo estable de los temporeros agrarios que por el de quienes les contratan y les pagan, los agricultores; y, sinceramente, no llego a captar qué pretenden cuando proponen “orientar la producción extensiva hacia la apuesta estratégica de la soberanía alimentaria”.

 Y Ciudadanos pretende volver hacer otro Libro Blanco del Agua. ¡Con el tiempo y dinero que cuestan este tipo de documentos!, ¿por qué no actualizan el que ya hizo Isabel Tocino hace casi 20 años? Precisamente, en cuestiones hídricas, no se ha avanzado tanto.

Por otra parte, no deja de resultar curioso que todos los partidos apoyen la Ley del PP sobre la Mejora del Funcionamiento en la Cadena Alimentaria, aunque todos quieren modificarla e introducir la figura del mediador de contratos.

La política y gestión del agro español

Análisis de los programas electorales agrarios

En un vídeo-resumen de un mítin del responsable rural de Unidos Podemos, Ariel Jerez, éste dijo: “llevo un año hablando todos los días con agricultores y ganaderos”. Eso me hizo pensar: “yo casi veinte y sigo con enormes lagunas, porque este sector es ¡inabarcable!”.

La producción agroalimentaria española, no sólo es muy variada, si no que cuenta con múltiples modelos de producción, que bien hechos, deberían ser  igual de válidos. A veces, para explicar la situación actual del mercado agroalimentario, comparo la producción de alimentos con la industria de la moda (salvando las distancias): tienes productos de gama económica, media, de marca, de autor, artesanal... Y cada una cuenta con su perfil de consumidor y con su canal de venta. 

Si a esto unimos la complejidad de la política agraria, la situación aún se torna más difícil: muchas cosas se negocian y deciden en Bruselas (donde las negociaciones en el Consejo de Ministros de Agricultura no deben ser nada fáciles) pero se ejecutan en la comunidades autónomas; de este modo, el Gobierno entrante tiene que ser consciente de que el Ministerio de Agricultura es una “cartera sandwich” que obliga a sus dirigentes a caminar con pies de plomo, tanto en terreno europeo como en el patrio.

Así las cosas, se entiende que los partidos que, por su experiencia en el Gobierno, les ha tocado gestionar el sector agroalimentario, presenten más propuestas, mientras que los que todavía no lo han hecho, les cueste acertar y tener tino. Lo bueno es que todo se aprende, también el sector agrario, aunque yo ¡necesitaría varias vidas para controlarlo!

22/04/16

El Tribunal de Cuentas estira las orejas a la PAC

El pasado 7 de abril la Política Agraria Común, la PAC, recibió un buen estirón de orejas. El Tribunal de Cuentas Europeo (uno de los organismos más temidos en Bruselas cuyo objetivo es velar por la correcta aplicación de los fondos europeos) emitió un comunicado en el afirmaba que “no hay datos que demuestren si el apoyo a la renta de los agricultores en virtud de la PAC contribuye de manera eficaz y eficiente a sus objetivos”.

Ahí queda eso. Con la de tiempo, esfuerzo y dinero que ha invertido la Comisión de Agricultura en justificar las ayudas de la PAC ¡y ahora le vienen con estas!

El Tribunal de Cuentas y su estirón de orejas a la PAC

Foto de Wikipedia.

En honor a la verdad, lo que este informe cuestiona es algo que el propio Tribunal de Cuentas ya criticó en 2002: que los instrumentos estadísticos de la Comisión de Agricultura no proporcionan información suficientemente exhaustiva sobre la renta disponibles de los hogares agrícolas y no permiten evaluar el nivel de vida de la población agrícola. En 2007 se intentó ofrecer datos a través de las “Cuentas Económicas de la Agricultura” (CEA) y de la Red de Información Contable Agrícola (RICA), pero el Tribunal de Cuentas consideró y sigue considerando que esos datos son poco precisos.

Aunque directamente no se pone en duda la idoneidad de los pagos directos de la PAC, sí que se dice que, hasta la fecha, es imposible medir si dichas ayudas (que para el período 2014-2020 suponen un tercio del presupuesto de la Unión Europea), garantizan un nivel de vida equitativo a la población agrícola, en especial, mediante el aumento de la renta individual de los que trabajan en la agricultura. Asimismo, también se señala que no existe un sistema fiable que permita comparar los ingresos agrícolas con los de otros sectores de la economía, lo que podría justificar la ayuda de la UE a la renta de los agricultores

Duras afirmaciones

En el informe más extenso -titulado “¿Está bien concebido y basado en datos fiables el sistema de medición de resultados aplicado por la Comisión a la renta de los agricultores?” las perlas que el Tribunal de Cuentas dedica a la Comisión de Agricultura y a los estados miembro son variadas. “La Comisión y los Estados miembros no siempre velaron por que los datos disponibles sobre los ingresos de los agricultores fuesen de una calidad adecuada” o “La Comisión sigue careciendo de información sobre la renta de los agricultores de la UE” son algunas de ellas.

Sin embargo, hay que llegar al final de dicho documento para darse cuenta de que estas críticas han hecho poca mella en las carnes de la Comisión de Agricultura. Ésta responde, punto por punto, a las cuestiones planteadas por el Tribunal de Cuentas y aunque acepta sus recomendaciones, también marca su terreno.

Así, argumenta que “Los costes de la recopilación de datos sobre la renta de los hogares agrícolas pueden superar los beneficios” por los gastos y la carga administrativa que supondrían, añade que “La renta disponible de los hogares agrícolas es un concepto mucho más amplio que la renta agrícola”, y ya en las primeras líneas deja claro que “los pagos directos no son el único instrumento de la PAC que tiene un impacto en la renta, puesto que contribuyen a la producción conjunta de bienes públicos y privados”.

En fin, lo que es evidente es que el Tribunal de Cuentas no ve a la PAC con buenos ojos. Y aunque la Comisión de Agricultura la defiende a capa y espada e intenta explicar que el incremento económico de la renta agraria no mide exclusivamente la producción de alimentos o la gestión del territorio, no se puede evitar que este informe sea una gota más en el vaso de quienes cuestionan la eficacia de las ayudas directas de la PAC.

Con amigos así, ni la PAC ni la Comisión Europea necesita enemigos.

Lo único que consuela es que la agraria no es la única política cuestionada por el Tribunal de Cuentas. Entonces, aún nos podemos escudar en ese dicho de “mal de muchos,…”.

13/11/15
Nuevas carteras agrarias: un veterano, tres repetidores y once novatos

Los proyectos “olvidados” de Cañete, Espinosa y Tejerina

¡Quién fuera ratoncillo en el Caserón de Atocha para buscar por sus rincones los proyectos “olvidados” de sus ministros! Sí, esos que durante sus respectivos mandatos nos machacan repetidamente, ocupan decenas de titulares, dan bastantes quebraderos de cabeza a funcionarios, asesores y demás personal del Ministerio de Agricultura y que, con el tiempo, se quedan en agua de borrajas.

Haciendo un escueto repaso desde comienzo de siglo y milenio, encontramos varios ejemplos que a los veteranos del agro seguro que les sonarán, ¡y mucho!

Los proyectos “olvidados” de Cañete, Espinosa y Tejerina

¿Recuerdan el empeño de Miguel Arias Cañete durante su primera legislatura en sacar un Libro Blanco de la Agricultura y el Desarrollo Rural? A lo largo de un par de años se celebraron multitud de encuentros, foros y reuniones, (13 sectoriales y 17 autonómicas) en las que participaron alrededor de 2.700 personas para terminar pariendo un documento del que, ¿alguien sabe algo?

Pese a que, quien lo desee, puede ojearlo a través de la página web del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, se desconoce si ha sido de ayuda o si, a día de hoy, casi 13 años después, dicho análisis todavía está vigente.

Con toda probabilidad, la sucesora de Miguel Arias Cañete, Elena Espinosa, no lo tuvo como libro de cabecera. Ella prefirió centrarse durante sus casi dos legislaturas en diseñar, lanzar y poner en funcionamiento la Ley de Desarrollo Sostenible del Medio Rural

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Este proyecto fue ambicioso, muy complejo e innovador, ya que se quiso dar al desarrollo rural un enfoque horizontal, involucrando a otros ministerios como Educación, Sanidad, Fomento,… Aunque la normativa se aprobó en diciembre de 2007, apenas se había comenzado a desarrollar a finales de 2011, quedando en el recuerdo de muchos la infinidad de reuniones que convocaba la Dirección General de Desarrollo Rural, con Jesús Casas a la cabeza.

¿Y qué pasó con esta Ley? En teoría sigue vigente, pero en la práctica está muerta. Al regreso de Arias Cañete al Ministerio de Agricultura, se decidió dejarla aparcada en un rincón, sin nada de presupuesto, aduciendo que no era un prioridad del Gobierno del PP en momentos de fuerte crisis económica.

¿Alguien se atreve a adivinar cuál será el proyecto olvidado de la actual ministra Isabel García Tejerina? Aunque es obvio que falta perspectiva temporal para saberlo, de momento queda claro que su promesa de celebrar elecciones al campo no se ha cumplido y que la normativa que tiene que poner en marcha toda esta maquinaria tampoco está desarrollada.

Por su parte, confiemos en que uno de sus grandes objetivos, la Ley para mejorar el funcionamiento de la cadena agroalimentaria y la constitución del AICA se mantenga en el tiempo y sea apoyada por gobiernos venideros, sean del color que sean, al igual que la normativa de  fomento a la integración cooperativa.

A puertas de unas elecciones generales, ya ha habido quien ha hecho su balance positivo y negativo de la política agroalimentaria y rural del Gobierno de Rajoy. Pero cuando se usa una perspectiva más amplia que la de los últimos cuatro años, es evidente que todos los ministros establecen sus prioridades, dejando de lado grandes proyectos que quedan en esos rincones de Atocha a los que sólo tienen acceso los ratoncillos.

[Nota: Rosa Aguilar fue ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino de octubre de 2010 a diciembre de 2011, tiempo en el que se centró en conseguir consensos sin llevar adelante ningún gran proyecto político].

14/10/15
Bandera de la UE

Arranca la nueva política europea sobre promoción de alimentos

Arranca la nueva política de promoción de alimentos europeos

El 13 de octubre ha sido la fecha elegida por la Comisión de Agricultura de la Unión Europea para hacer pública la nueva política de promoción de alimentos comunitarios que será efectiva a partir del próximo 1 de diciembre[Ver nota de prensa].

El asunto no es una cuestión baladí, no sólo por el importante presupuesto que lo respalda, si no porque es el resultado de un larguísimo debate y análisis que ha derivado en una ley europea o reglamento oficial —en concreto, el Reglamento 1144/2014 de octubre de 2014 sobre acciones de promoción de productos agrícolas en el mercado interior y en terceros países—.

Esta nueva política afecta y puede beneficiar a marchamos de calidad como DOP o IGP, aunque también a marcas que quieran promocionarse dentro de su estado o en terceros países, siempre y cuando cumplan con los requisitos establecidos en la normativa y en la forma de promoción.

Largo proceso

Aunque ha sido el comisario Phil Hogan quien se ha colgado la medalla de este proyecto [anunciado reiteradamente, durante sus dos visitas a España] la iniciativa surgió de su predecesor, el comisario Dacian Ciolos.

En julio de 2011 ya se inició un estudio en la política de promoción con la publicación de un “Libro Verde sobre sobre la promoción y la información de los productos agrícolas como medida emblemática del refuerzo de la competitividad de la agricultura de la UE”. Y en marzo de 2012 la Comisión Europea presentó una Comunicación sobre “La promoción y la información de los productos agrícolas: una estrategia de elevado valor añadido europeo para promover los sabores de Europa”.

En ambos documentos ya se asientan los principales pilares que van a marcar esta nueva política: más ayudas económicas; estrategia común de comunicación; ampliación a los productos y a las organizaciones que pueden acceder a la promoción y simplificación de la burocracia.

En noviembre de 2013 se presentó un proyecto de reforma que se envió al Parlamento Europeo y al Consejo, y en octubre de 2014 estas dos últimas instituciones dieron luz verde al mencionado Reglamento 1144/2014 que se encontró con un Phil Hogan recién incorporado a su cargo.

Razones

Quien también se encontró con esta normativa prácticamente ultimada fue el actual director de Relaciones Multilaterales y Calidad de Productos Agroalimentarios de la Comisión Europea, el español Diego Canga Fano, que llegó a dicho cargo en julio del año pasado.

Según explicó en unas jornadas organizadas en Madrid el pasado 16 de septiembre por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, FIAB y Cooperativas Agroalimentarias, la reforma de esta política se debe a varias razones:

1º-Hacer frente a la competencia de productos agrícolas de terceros países: la supresión de las restituciones a la exportación, la globalización y la ampliación de los acuerdos de comercio de la Unión Europea con otras partes del mundo hacen preciso reforzar el valor de los alimentos europeos.

2º-“Equilibrar” el aumento de los costes de producción: las normas comunitarias de producción de alimentos son cada vez más estrictas, no sólo en seguridad alimentaria, si no también en preservación del medio ambiente. A ello hay que sumar el aumento de los inputs agrarios y el estancamiento de los precios de los alimentos.

3º-Desconocimiento de DOP o IGP: pese al considerable  incremento en los últimos años del número de estos marchamos de calidad alimentaria, sólo el 14% de los ciudadanos europeos los reconoce y saben qué significan.

Novedades

Las novedades que presenta la nueva política de promoción de alimentos europeos son suficientes como para que, quienes estén interesados en ella, analicen sucintamente tanto el reglamento como la ponencia expuesta por Diego Canga, puesto que se llega a concretar cómo deben integrar los logotipos de las marcas en la campaña global de promoción.

Lo que sí llama la atención es que, en un período de amplios recortes presupuestarios, el de la promoción alimentaria se incremente considerablemente, pasando de 61 millones de euros en 2013, a 111 en 2016 y 200 en 2019.

Asimismo, también hay que señalar que, cuando la unión de los estados europeos plantea dudas, el sector agroalimentario no es sólo el único que mantiene (más o menos) una Política Agraria Común, si no que sigue siendo el que más demuestra la necesidad de una Europa unida frente a terceros países.

Así que, ya sabes “Disfrútalo, es un producto europeo”. O lo que es lo mismo: “Enjoy, it’s from Europe”.

Nota: en este enlace puedes encontrar todo el desarrollo de la actual normativa sobre la promoción de alimentos europeos.

10/08/15
Los PDR de “corta y pega” para el período 2014-2020

El protagonismo de “lo rural” en el nombre de las consejerías agrarias

Si hay algo que destaca en las nuevas consejerías responsables del sector agrario es el protagonismo de “lo rural” en el nombre de las mismas. Bien como “desarrollo” o como “medio”, lo rural aparece en la nomenclatura de ocho de las 13 nuevas consejerías, en ocasiones por delante de Agricultura e incluso, haciéndola desaparecer, como ocurre en Aragón, donde la cartera agraria se llama “Desarrollo Rural y Sostenibilidad”.

Agricultor activo, derechos de pago único, años de referencia… las dudas de la PAC

Andalucía, la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Aragón, Extremadura, Cantabria, Navarra y Asturias, todas gobernadas por partidos o coaliciones de izquierdas, son las que han apostado por darle esta relevancia a lo rural, mientras que las comunidades gobernadas por el Partido Popular son más conservadoras y mantienen el término Agricultura en sus departamentos —como sucede en la Región de Murcia, Castilla y León, La Rioja y la Comunidad de Madrid—.

La excepción que modifica esta regla son las consejerías de las comunidades autónomas isleñas, ya que en las Baleares (donde gobierna el PSOE con el apoyo de Podemos y Més) y Canarias (donde el Ejecutivo está en manos de Coalición Canaria gracias al apoyo socialista), las áreas que se responsabilizan del sector agrario se denominan, respectivamente, Medio Ambiente, Agricultura y Pesca, y Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas.

Precedentes

Hace varias legislaturas, lo rural y las políticas destinadas a su desarrollo (algunas vinculadas con el Segundo Pilar de la PAC) aparecían en los organigramas de los gobiernos autonómicos en forma de dirección general, incluida en Agricultura, Medio Ambiente, o Territorio… Incluso había ejecutivos que lo encajaban en varias consejerías, puesto que los Programas de Desarrollo Rural de la PAC se aplican tanto al sector agroalimentario como al ambiental.

Extremadura fue la pionera en crear una Consejería de Desarrollo Rural durante la última legislatura presidida por el socialista Juan Carlos Ibarra (2003-2007). Diferenciada de Agricultura y Medio Ambiente, y dirigida por Javier López Iniesta, la idea no debió de cuajar demasiado y desapareció en la siguiente legislatura, presidida ya por Guillermo Fernández Vara.

Fue el segundo mandato de José Luis Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno de España el que fusionó el ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación con el de Medio Ambiente bajo el revolucionario nombre de Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino.

Aunque no se supo muy bien de dónde surgió la idea de dar este giro en la nomenclatura de lo que siempre había sido Agricultura y Medio Ambiente, en su momento se rumoreó que respondía a un deseo de la que fuera vicepresidenta socialista, María Teresa Fernández de la Vega. Tras la victoria del Partido Popular en las elecciones generales de finales de 2011, el caserón de Atocha recuperó su conservador nombre de Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

¿Evolución?

Durante la vigencia del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino fueron muchas las voces descontentas por la desaparición del término Agricultura del organigrama del Gobierno de España. Argumentaban que eliminarlo le quitaba protagonismo a un sector que es fundamental para la economía nacional.

Sin embargo, otras voces abogan por la teoría de incluir Agricultura y Ganadería dentro de lo rural, —puesto que el agroalimentario es el principal sector económico que sigue desarrollando nuestros pueblos— mientras unos terceros defienden que el término “Alimentación” es el mejor define la cartera que trabaja por las producciones agrarias.

Tras la irrupción de “lo rural” en el nombre de ocho de las 17 consejerías agrarias de España, agricultores y ganaderos siguen sin ver con buenos ojos que sus sectores queden opacos en las instituciones que los representan.

El tiempo dirá si se trata de un giro definitivo de que el agro forme parte de lo rural, o una cuestión de forma que diferencia a progresistas y conservadores.

29/07/15
Nuevas carteras agrarias: un veterano, tres repetidores y once novatos

Nuevas carteras agrarias: un veterano, tres repetidores y once novatos

Con la conformación del Gobierno de Asturias se ha puesto punto final a la configuración de los 14 ejecutivos regionales renovados tras las elecciones autonómicas de 2015 (incluida Andalucía). De este modo, al frente de las nuevas carteras agrarias se encuentra un veterano, tres repetidores y once novatos (entre estos último también está el conseller de Cataluña, que se estrena después de que los partidos que gobernaban la Generalitat rompieran su relación).

Así, a partir de septiembre, en la mesa de las conferencias sectoriales y consejos consultivos que celebra el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Magrama, se sentarán once rostros nuevos,  frente a seis que se mantienen —entre ellos los de la gallega Rosa Quintana y la vasca Ana Isabel Oregui, cuyas regiones no han celebrado comicios—.

El más veterano de todos es el consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente de La Rioja, Iñigo Nagore, (PP) quien comienza su tercera legislatura al frente de un departamento que conoce al dedillo, puesto que antes de dirigirlo ya fue director general del mismo.

Entre los repetidores, se encuentra la consejera de Agua, Agricultura y Medio Ambiente de la Región de Murcia, Adela Martínez-Cachá, (PP) —quién llegó al cargo cien días antes de las elecciones, tras la dimisión del histórico Antonio Cerdá—; la de Desarrollo Rural y Recursos Naturales de Asturias, María Jesús Álvarez, (PSOE) [menos mal que al nombre de la Consejería le han quitado el término “agroganadería” ¡¡no admitido en el diccionario de la RAE!!]; y el cántabro (del Partido Regionalista) Jesús Oria, quien vuelve al frente de Medio Rural, Pesca y Alimentación de la mano de su presidente Miguel Angel Revilla, con quien también fue consejero de Ganadería, Agricultura y Pesca en la legislatura 2007-2011.

Los novatos

Nuevas carteras agrarias: un veterano, tres repetidores y once novatos

De entre los novatos, son más los que poseen un perfil más técnico que político. Entre los primeros destaca el consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad de Aragón, Joaquin Olona, que ha entrado como independiente en un gobierno formado por PSOE y Chunta Aragonesista.

La titular de la consellería de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural, Elena Cebrián, recupera un área que en la pasada legislatura se quedó dentro de Vicepresidencia. Como Olona, Cebrián posee un perfil eminentemente técnico y amplio, tanto en agricultura como en medio ambiente, y su nombramiento es una apuesta política de Compromís.

Entre los técnicos también se encuentra el actual consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Castilla La Mancha, Francisco Martínez Arroyo.  Su último cargo estuvo en el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, aunque cuenta con experiencia en Bruselas y también en el Gobierno manchego, ya que fue director general del último gobierno de José María Barreda.

El conseller balear de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca, Vinceç Vidal, posee un considerable currículum académico en materia ambientalista, mientras que el catalán Jordi Ciuraneta suma a su condición de empresario agrario y defensor del cooperativismo, su pertenencia, desde hace tiempo, a Convergencia Democrática de Cataluña.

Por último, la consejera de Desarrollo Rural, Administración Local y Medio Ambiente de Navarra, Isabel Elizalde, cuenta con una amplia experiencia en desarrollo rural, el área que ha copado el nombre de casi todos los departamentos de Agricultura

Por otra parte, con un perfil más político que técnico, la actual consejera de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Carmen Ortiz, ha tenido la oportunidad de adquirir cierto “halo agrario” tras  ser presidenta del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (IFAPA) durante casi nueve meses.

Algo similar le ocurre al nuevo titular de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio de Extremadura, Santos Jorna, quien, aunque de formación es abogado, su paso por la alcaldía de Arroyo de la Luz durante dos legislaturas, le hace conocer los problemas y retos del sector agrario y sus pueblos.

En Castilla León, Milagros Marcos, ha dejado de ser la titular de la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades para dirigir la de Agricultura y Ganadería; y en Canarias el joven senador de Coalición Canaria, Narvay Quintero, se ha despedido de Madrid para en sus islas dirigir el área de Agricultura del Gobierno canario.

Por su parte, la Comunidad de Madrid ha recuperado la dirección general de Agricultura y Ganadería (como prometió su presidenta del PP, Cristina Cifuentes) y a su cargo está fuera alcalde del Soto del Real y secretario general de la Federación de Municipios de Madrid, José Luis Sanz Vicente.

En fin, muchas caras nuevas y, salvo excepciones, con bastante bagaje agroalimentario y rural, lo que sin duda enriquecerá los debates de las conferencias sectoriales y los consejos consultivos que Atocha retomará a partir de septiembre.

7/05/15
Campo de trigo

España: 17 autonomías, 13 consejerías de Agricultura

¿Cuántos departamentos o consejerías de Agricultura hay en España? ¿Tantas como comunidades autónomas? Pues no, ¡craso error!

A puertas de unos nuevos comicios regionales, 13 de las 17 comunidades autónomas cuentan con un departamento específico para el sector agroalimentario. De este modo, en los organigramas de los ejecutivos autonómicos, Agricultura es una cartera que “baila” más que otras Economía y Hacienda, Educación o Sanidad, que socialmente, son más decisivas.

España: 17 autonomías, 13 consejerías de Agricultura

De las cuatro regiones sin área propia de Agricultura, la ausencia se hace más significativa en la Generalitat Valenciana. Pese a que la actual legislatura comenzó con una consellería del ramo, en diciembre de 2012 se suprimió y las competencias pasaron a Presidencia, conformando una gran Consellería de Presidencia y Agricultura, Pesca, Alimentación y Agua, liderada por José Ciscar, (quien por si fuera poco, también es vicepresidente del gobierno valenciano).

Durante los mandatos de Yolanda Barcina en la Comunidad Foral de Navarra, las cuestiones agrarias han quedado difuminadas en un Departamento de Desarrollo Rural a la que se ha sumado Medio Ambiente y Administración Local —que durante el primer año de la actual legislatura, cuando UPN gobernó en coalición con el PSN, también fue de Industria  y Empleo—.

Algo similar ocurre en el País Vasco, donde el sector agrario ocupa una viceconsejería en el área de Desarrollo Económico y Competitividad. Aunque donde queda peor parado es en en la Comunidad de Madrid, donde la agroalimentación lleva dos legislaturas que apenas tiene rango de subdirección (de Recursos Agrarios y de Política Agraria y Desarrollo Rural).

En el resto de comunidades autónomas, la cartera de Agricultura existe, aunque bajo una amplia variedad de nomenclaturas y de tipologías de materias, en función de sus intereses regionales.

La más breve y sencilla es la de Agricultura de Castilla La Mancha. En Castilla y León es Agricultura y Ganadería; Aragón y La Rioja coinciden en Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente; en Cantabria Ganadería, Pesca y Desarrollo Rural; en Galicia Medio Rural y del Mar; en Extremadura a Agricultura, Desarrollo Rural y Medio Ambiente se suma Energía; en Murcia es Agricultura y Agua; en Baleares Agricultura, Medio Ambiente y Territorio y en las Islas Canarias Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas.

El departamento que desde hace varios años atesora un nombre más largo es el de Cataluña, con un Agricultura, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Natural que no da lugar a dudas. El de Asturias, con Agroganadería y Recursos Autóctonos es el menos correcto, lingüísticamente hablando, ya que el término “agroganadería” no está registrado en el diccionario de la Real Academia Española. Y para terminar, en unos días se sabrá cómo se llamará una de las más importantes por su peso y diversidad, la de Andalucía, que hasta la fecha es de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural.

En cuanto a los dirigentes de todas estas consejerías, La Rioja y Castilla León mantienen a los más senior, con Iñigo Nagore y Silvia Clemente, respectivamente. Aunque hay que apuntar que hasta el pasado 26 de febrero el más veterano era el de Murcia, Antonio Cerdá, quien en su currículum atesora casi cuatro legislaturas ininterrumpidas al frente del Departamento, cargo que, sorprendentemente  dejó 100 días antes de las elecciones.

En un año con tantos procesos electorales autonómicos donde lo que se busca es el voto rural, seguro que la frase “el sector agroalimentario es decisivo para mantener nuestro territorio” se convierte en trendic topic. Ojalá después, cuando llegue la hora de diseñar los gobiernos autonómicos, muchos se acuerden de ella y le den al sector primario el lugar y el valor que se merecen.

28/03/15

Cultivos de regadío: menos ayudas PAC a partir de 2020

Recién comenzada la primera campaña de la nueva reforma de la PAC 2015-2020, ya son varios los estudios y las voces que comienzan a hablar de la reforma de 2017 y de los cambios que habrá a partir de 2020.

En el informe “Reflexiones en torno a la PAC” publicado por Cajamar a finales del año pasado, se afirma en varias ocasiones que el futuro de la Política Agraria Comunitaria irá hacia la convergencia, de manera que dos superficies de tierra similares en la Unión Europea reciban pagos semejantes. [También lo indica el experto de la PAC Francisco Martínez Arroyo en esta entrevista].

cultivos de regadío

Y en este camino, ¿quiénes serán los que más perderán? Según el profesor José Antonio Gómez Limón, los cultivos de regadío. Tal y como explica en el epígrafe “La agricultura de regadío en el contexto de la nueva PAC”, el nuevo sistema de pagos directos que se está poniendo en marcha es más favorable para los intereses de regadío. España ha conseguido evitar cambios significativos en la PAC 2015-2020 de manera que los agricultores españoles van a recibir unos pagos básicos similares a los que han venido recibiendo con el Pago Único.

En este sentido, en opinión de Gómez Limón, la menos beneficiada por la actual PAC ha sido la agricultura más marginal, la de las zonas desfavorecidas, para la que “el resultado final de la reforma ha sido decepcionante”.

Por ello, si a partir de 2017, o a lo sumo 2020, se va a seguir caminando hacia un reparto de ayudas cada vez más equitativo, “es previsible que la agricultura de regadío pierda una parte significativa de las ayudas que recibe actualmente en favor de los sistemas agrarios más desfavorecidos“.

Por ello, se podría esperar que, en unos años, los cultivos de regadío sufran un mayor recorte de las ayudas PAC de los que van a notar en el actual período.

“Bien harán los productores de regadío que quieran seguir siéndolo en un futuro en ir adoptando medidas que le permitan incrementar su competitividad y reducir su dependencia de las ayudas de la PAC. Por supuesto, que el reto no resulta fácil, pero sería de necios no comenzar a plantearse cambios estratégicos en esta línea”, señala el profesor Gómez Limón.

Y es que, si hay algo cierto en las sucesivas reformas que viene teniendo la Política Agraria Común desde 1992 es que el presupuesto comunitario es cada vez menor y hay que repartirlo entre más estados miembro de la Unión Europea.

Como apunta Gómez Limón “A nadie le gusta perder un euro y quizá por ello se tiende a pensar que las subvenciones son para siempre. Pero no lo son. (…) Debe entenderse que los pagos directos han sido, son y serán un instrumento de la PAC al servicio de lo que decidan los poderes políticos europeos“.

Así, agricultor y ganadero, en medio del actual batiburrillo de la nueva PAC, siga pensando en que estos cambios no se acaban, todavía habrá más y los resistirá quien posea una explotación eficiente y rentable.

21/02/15

Agricultor activo: una figura “imposible” para la Unión Europea

“Agricultor activo: hecha la ley, ¿hecha la trampa?“. Este es uno de los artículos de este blog que más visitas recibe desde que lo escribí hace más de un año. Por ello, ahora que el desarrollo legal del término ha variado, me veo en la obligación de contarles algo al respecto.

Agricultor activo: una figura ilegal para la Unión Europea

Pero mi enfoque no va a explicar, una vez más, cómo ha quedado legalmente la figura de “agricultor activo” y las consecuencias que va a tener no cumplir con sus requisitos. Eso ya lo contó, por ejemplo, Francisco Martínez Arroyo en su artículo “La PAC: sorpresas de última hora” un día antes de su aprobación el pasado 19 de diciembre. Asimismo, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Magrama, ha publicado recientemente esta ficha en la que da muchas explicaciones al respecto, (aunque no advierte de qué le puede pasar a quien no sea agricultor activo).

Personalmente me quiero centrar en por qué la Comisión de Agricultura no aceptó la figura de agricultor activo. La explicación que da la ministra Isabel García Tejerina y que se puede escuchar en esta entrevista realizada en Julia en la Onda [donde, por cierto, Julia Otero le pregunta sobre “el PAC” y no la PAC, ¡ahí va esa!], es la siguiente: “No es un capricho de la Unión Europea (…) La Comisión nos dice que en el marco de flexibilidad que les doy, no puede ir tan lejos porque no se puede obligar a producir. (…) ¿Por qué? Porque aparte de las normas europeas, la Unión Europea tiene el compromiso de dar ayudas sin distorsionar el comercio internacional. Si las ayudas están vinculadas a la producción, incumpliremos nuestros compromisos internacionales”.

En lenguaje de la PAC: que si la Comisión admitía la figura de agricultor activo, las ayudas se convertían en color ámbar, ese del que se ha estado huyendo en las últimas décadas porque no está bien visto por la Organización Mundial de Comercio.

La cuestión es: si Bruselas tenía tan claro la incompatibilidad del agricultor activo con sus compromisos internacionales con la OMC, ¿por qué el Ministerio de Agricultura ha estado explicando casi un año una figura que era ilegal para la Unión Europea?

Algunas fuentes consultadas consideran que el cambio de comisario de Agricultura en Bruselas ha tenido algo que ver. Otras aseguran que para nada, que desde el primer momento ya se avisó a nuestra ministra —al igual que a otros países del Este— de que las obligaciones internacionales limitaban mucho este concepto. “Era una definición imposible de aplicar”, afirman desde Cooperativas Agroalimentarias.

Por otra parte, en lo que coinciden las cuatro fuentes consultadas es en la limitada reacción del Magrama a la postura de Bruselas (e incluso el escaso interés en hacerlo).

Dicha lentitud de Atocha puede que haya sido rentable para la Administración, ya que, primero, ha puesto sobre la mesa el debate de “las ayudas para los agricultores” y, segundo, durante 2014 muchos de quienes cobraban más de 1.250 euros de ayudas directas de la PAC pero no eran agricultores han modificado sus declaraciones, de manera que, según nos informan desde Cooperativas Agroalimentarias “los 900.000 expedientes PAC de España se han¡brían podido reducir en unos 40.000”.

Y es que en el objetivo de agricultor activo no sólo estaba el motivo de que las ayudas agrarias fueran a los productores y empresarios agrarios, sino también que se redujeran el número de expedientes de la PAC en España, otro reto de gestión en nuestro país.

Isabel García Tejerina explicó en el Congreso de los Diputados que, a pesar de defender la figura de agricultor activo “mi decisión personal es aplicar en España la PAC escrupulosamente conforme al reglamento comunitario, porque, de lo contrario, lo que sucederá es que vendrán importantes correcciones financieras y no seré yo quien deje a quien me suceda una pérdida muy importante de fondos comunitarios. Es mi decisión política”.

No obstante, García Tejerina no se cansa de repetir que, aunque Bruselas no admite dicha definición, a quienes no cumplan con los requisitos de agricultor activo les pondrá la lupa y se les estará vigilando para evitar la figura del cazaprimas. “Los beneficiarios que no cumplan esta regla del 20% podrán recibir ayudas, pero serán objeto de control y deberán demostrar que asumen directamente el riesgo empresarial derivado de su actividad mediante la acreditación de los gastos en los que incurren y demostrando que realizan una actividad anual de producción o mantenimiento en sus tierras”, argumentó García Tejerina a los diputados, aunque añadió: “Serán en todo caso excepcionalidades, de manera que la regla general, es decir, la de los que cumplen el 20% de ingresos de la agricultura, será la mayoría”.

No sabemos si serán excepcionalidades, lo que sí me consta es la incertidumbre y la preocupación que a muchos ha generado la figura de agricultor activo. Un concepto imposible para Europa, cuyo cumplimiento promete perseguir [aunque no sabe cómo] la Administración española y del que seguro que se intentará sacar rédito en próximos mítines políticos.

10/02/15
Farm Bill vs PAC: semejanzas y diferencias

Farm Bill vs PAC: semejanzas y diferencias

Actualmente, las dos políticas agrarias más conocidas a nivel mundial son la Farm Bill de Estados Unidos (nacida en 1933) y la PAC de la Unión Europea, (de 1962). Aunque en muchas ocasiones estos dos grandes bloques se han mirado con recelo por sus ayudas al campo —sobre todo en los debates de las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio, OMC— hay quien ha analizado las semejanzas y diferencias entre ambas, llegando a la conclusión de que la PAC sigue los pasos de la primera.

Así lo ha hecho el decano del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y el País Vasco, Joaquín Olona, quien expuso su visión al respecto en una conferencia organizada por Ibercide titulada “El desarrollo de las estructuras agrarias, la deuda pendiente de la PAC: Amenazas y debilidades frente a la Política agraria de EEUU (Farm Bill)”. [Documento completo]

Similitudes

En ella explicó que el origen de ambas políticas se encuentra en dos desgracias que afectaron a la alimentación en ambos continentes: en el caso de la Farm Bill fue la tormenta del polvo de 1932 a 1939 (dust bowl), que arruinó las cosechas y a los agricultores; en el de la PAC, la II Guerra Mundial, que dejó destrozada gran parte de Europa tras 1945.

Tanto la Farm Bill como la PAC se reforman cada cinco años, y en sus continuas evoluciones las ayudas agrarias van disminuyendo su presupuesto. Asimismo, EEUU y la Unión Europea también coinciden en que las rentas de los agricultores son inferiores a los de otros profesionales.

Sin embargo, según Joaquín Olona, lo más llamativo es la escasa originalidad de la PAC, ya que comparando fechas y medidas, coincide que ésta las aplica cuando la Farm Bill ya las lleva desarrollando un tiempo. [Ver siguiente tabla].

Farm Bill vs PAC: semejanzas y diferencias

Diferencias

Entre las diferencias de ambas políticas agrarias se encuentran la justificación social de las ayudas (los americanos lo hacen por cuidar el suelo y aportar alimentos a la beneficiencia, mientras que los europeos por preservar el entorno y garantizar alimentos de calidad); la implicación de los presidentes norteamericanos, quienes se postulan a favor o en contra, lo que contrasta con la pasividad de los dirigentes europeos; el perfil de quién puede recibir las ayudas agrarias también es diferente (en EEUU se tiene en cuenta la renta total del agricultor mientras que en Europa no) así como el número de explotaciones agrarias (un millón en EEUU frente a los dos millones de un sólo país como España).

Otra diferencia importante es que EEUU acaba de poner en marcha una Ley de seguros agrarios combinados, una medida en la que España es todo un ejemplo mundial y que algunos consideran como “la principal herramienta de política agraria nacional”.

2018 es la fecha prevista para analizar la próxima reforma, tanto de la Farm Bill como de la PAC. Y ¿qué se puede esperar para entonces? Según Olona resulta llamativo que, mientras la UE ha reforzado los pagos desacoplados en la PAC que ahora comienza a aplicarse, la Farm Bill los ha anulado totalmente y ha vuelto a poner en marcha una política de precios de referencia, (algo prácticamente prohibido en Europa).

Entonces, la Unión Europea ¿será capaz de volver a sus orígenes y cambiar la trayectoria que viene marcada desde la reforma de 1992? ¿Conseguirá establecer de nuevo unos precios de referencia para frenar la imparable volatilidad de los mercados y garantizar unas rentas mínimas a los productores? Mucho tendría que cambiar las reglas marcadas por Competencia, pero, por prudencia, será mejor esperar a ver qué ocurre en tres años.