Luces y sombras en la comunicación del Magrama

El Departamento de Comunicación del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Magrama, atraviesa un momento de luces y sombras. Luces evidentes, puesto que el ministro del ramo, Miguel Arias Cañete, apenas tiene problemas para enfrentarse a cualquier tipo de entrevistador, sea en los Desayunos de TVE, en “El Objetivo” de Ana Pastor o en “El Hormiguero” de Pablo Motos, amén de otras apariciones en programas de radio o prensa escrita.

Sin lugar a dudas, esa predisposición a aparecer en los medios de comunicación le han ayudado a ser el ministro del  Gobierno mejor valorado según la encuesta del CIS y le ha llevado a recibir el premio de El Nuevo Lunes con el que 96 medios de comunicación han reconocido la transparencia informativa de su Ministerio.

Sin embargo, paradójicamente, en la cristalina comunicación del Magrama también hay sombras, puesto que, últimamente, en algunos comunicados emitidos por la institución se puede palpar los calentones y la mala leche de los dirigentes de Atocha. De este modo, hay quien considera como histórica la nota de prensa en la que explícitamente se metía el dedo en el ojo de UPA, titulada —no sin falta de ironía—: “El Ministerio lamenta no haber podido contar con la colaboración leal y constructiva de UPA en defensa del sector lácteo”.

Asimismo, también sorprende que el comunicado que se refirió a la reunión mantenida el pasado 23 de octubre entre la cúpula del Ministerio y las organizaciones profesionales agrarias —que según nos cuentan, se inició con cierta tensión que poco a poco, se fue suavizando— se titulara de la siguiente manera: “García Tejerina destaca las más de cuarenta reuniones mantenidas con las OPAs para abordar la reforma de la PAC”, con destacadas perlas como la siguiente “Recuerda que el Comité Asesor Agrario fue creado por el anterior gobierno socialista aunque nunca lo convocó; mientras que desde el inicio de la legislatura es la sexta reunión convocada por el ministro”. 

¿Qué necesidad hay de exponer al público esa tirantez, por otra parte, propia en unas duras negociaciones? ¿Es necesario extrapolar en los comunicados de prensa la mala baba que se hace en las reuniones a puerta cerrada? Puede que algunos piensen que sí, que si lo hacen las organizaciones agrarias, ¿por qué no también el Ministerio? 

Las relaciones entre las organizaciones profesionales agrarias y la Administración de Agricultura nunca han sido un camino de rosas, ni para los gobernantes de un color ni para los de otro. Siempre ha habido sus más y sus menos, con unos u otros colectivos, algo que ha sido, es y siempre será así, per se.

Durante años ha habido rumores de que en las mesas de negociación ha habido malas respuestas, pérdida de nervios, gestos inapropiados e incluso insultos… pero se han quedado en eso, en chismes de pasillo. En ningún momento el Ministerio ha transmitido su malestar a través de sus comunicados puesto que, en estos casos, es recomendable aplicar el conocido dicho de Plutarco de “la mujer del César no sólo debe ser honrada, si no parecerlo”.

Quizás haya llegado el momento en el que el Departamento de Comunicación del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente se plantee: tanta transparencia ¿puede resultar excesiva? 

Publicado por Elisa Plumed

Un comentario

  1. No creo que la transparencia sea excesiva. Más bien al contrario, es una necesidad acuciante en un departamento que suele gustar de esconderse tras las estadísticas e informes, que por cierto publica con tanta fruición como nulo sentido de la interpretación o de la practicidad. No. Conviene dejar a cada cual, aunque sólo sea de vez en cuando y especialmente en determinados temas sensibles como los citados, en el lugar que se han ganado. Los hay que son meras extensiones de partidos políticos, los hay que verdaderamente mantienen más disputas intestinas que externas… El resultado: el campo contaminado por la política, o lo que es casi peor, por la fragmentadora y sesgada visión que suponen la traslación de la España de las autonomías y de las provincias, al movimiento agrario. La ley de representatividad pretende, de hecho y básicamente, acabar con estos males endémicos.
    Ahora bien, sí, el ministro debería cuidarse de tanta omnipresencia mediática porque, más que proyectar las inquietudes y problemáticas del sector, lo que trasciende es su aparente voluntad de hacer carrera política más allá del Palacio de Fomento.

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    1. Desde luego, otro punto de vista que me enriquece. Daría para un buen debate, ¿verdad? Mi opinión es que el Ministerio, como institución, debe quedarse al margen de las rencillas, dimes y diretes de las negociaciones con los colectivos agrarios, está por encima de todo eso. Sin embargo, en los casos apuntados, lo que hace es al contrario, entrar al trapo como uno más, cuando es evidente que no es uno más.
      Muchas gracias por tus palabras. Sin duda, las repasaré y releeré para reflexionar al respecto. ¡Ojalá tuviéramos una mesa y un café para continuar la conversación!

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