La cartera de Agricultura, ¿oportunidad o marrón?

Por fin estamos en 2014; año de elecciones europeas y en el que contaremos con nuevo ministro/a de Agricultura (según aseguran muchos). Los rumores de que el actual titular de Atocha, Miguel Arias Cañete, dejaba el Ministerio ya surgieron a los seis meses de repetir en él. El interesado niega la mayor, aunque en la última entrevista concedida a una televisión, se le nota que al pensar en Bruselas los ojos le hacen chiribitas mientras que ante la idea de quedarse en la política de casa, como la andaluza, aprieta “el morro” y la mirada se le torna más gris. [Ver vídeo, minuto 12,25].

La cartera de Agricultura, ¿oportunidad o marrón?

Lo cierto es que Arias Cañete ha conseguido algo insólito en Agricultura: ser el ministro mejor valorado según las encuestas del CIS, lo que concede al área que regenta un mayor pedigrí del que tenía.

Porque lo que está claro es que la cartera de Agricultura no es demasiado apetecible, políticamente hablando (aunque siempre hay excepciones) y pocos son los políticos que quieren dedicarse a trabajar en una Comisión parlamentaria de este sector, o dirigir su departamento, consejería o ministerio. Comparativamente, otras áreas como Economía, Industria, Sanidad, Hacienda, Educación o Turismo, además de contar con un mayor presupuesto, ayudan al político de turno a tener una mayor proyección.

Primero, porque pese a que Agricultura gestiona una considerable cantidad de fondos económicos, poco se puede decidir sobre ellos, puesto que la mayor parte vienen muy direccionados desde la Unión Europea. Y segundo: aunque la alimentación “venda” mucho —una tendencia que cada día va a más— hay que reconocer que la agricultura y la ganadería (y en los lugares de costa, también la pesca) se pueden convertir en un hueso duro de negociar para un político, al que le aporte más marrones que otra cosa a su reputación.

La cartera de Agricultura, ¿oportunidad o marrón?

No obstante, pese a que éste área no es una de las más solícitas, lo cierto es que, hoy más que nunca están al alza algunos políticos vinculados con el sector agrario. Seguro que por pura coincidencia, pero ya es casualidad que Arias Cañete sea uno de los miembros mejor valorados del Gobierno de Rajoy; que el actual presidente del Congreso, Jesús Posadas, sea también ex-ministro del agro y que  Soraya Rodríguez portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, estuviera defendiéndolo en la Unión Europea hace unos quince años.

Sí, aunque ni siquiera aparezca en wikipeda, la política vallisoletana antes de participar en el ruedo político nacional jugó en la liga europea, como eurodiputada en la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo, hace unos 12 años. Allí compartió foro, aunque no partido, con la popular Esther Herranz, quien desde entonces continúa siendo una de las europarlamentarias españolas más activas en el agro. 

La cartera de Agricultura, ¿oportunidad o marrón?

Sobre Jesús Posadas, la cartera de Agricultura fue una excusa para que Aznar le concediera uno de sus mayores sueños: ser ministro… y poco más. Su paso por el agro duró un año, aunque sin pena ni gloria. Ni para él y ni para el sector.

Así, esta vez la casualidad ha jugado a favor de los políticos que han trabajado por el agro y que hoy se ven las caras en el hemiciclo del Congreso —Cañete en el banquillo azul, Rodríguez en el rojo de la oposición y Posadas en el sillón de la presidencia—.

¡Todo un buen augurio para el próximo titular de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente! O para quienes miran al agro de reojo. ¿O no?

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