A Joaquín Salvo

La primera vez que hablé con Joaquin Salvo fue para conocer, de primera mano, su fuerte carácter. Él era presidente de la Lonja Agropecuaria del Ebro, yo periodista un tanto novata. En el periódico Europa Agraria habíamos decidido poner los precios de esta lonja para orientar a los agricultores aragoneses sobre la situación de las producciones y los mercados. Pedimos los permisos necesarios y comenzamos a difundirlos. Joaquín Salvo lo debía desconocer porque cuando lo vio montó en cólera, me «echó los perros» delante de mi jefe y editor y de poco le sirvieron mis explicaciones y argumentos. «Una y no más», pensé. Y borré a Joaquín y a su Lonja de mi mente.

Joaquín, este primer encuentro nunca te lo conté. Cuando nos veíamos estábamos demasiado ocupados, enzarzados en otras conversaciones más interesantes sobre Cañete, Tejerina, Puxeu, Arguilé, Espinosa,…

Años después de aquel primer y desafortunado encuentro coincidí con Joaquín en una comida de Radio Zaragoza Cadena Ser. Ambos éramos colaboradores de la emisora, él como político del PP y yo como periodista experta en agricultura y alimentación. Deliberadamente, aparqué mis recuerdos y me senté junto a Joaquín porque era el que más me interesaba de la mesa. Quería «captarlo» como fuente de información. Esta segunda parte sí que fue buena y a partir de entonces iniciamos una muy buena relación.

Cuando consiguió ser diputado de las Cortes de Aragón y llegó a la Comisión de Agricultura, me alegré. Pensé: «por fin, ¡alguien que sabe!».

Años después, cuando en 2011 el PP ganó las elecciones autonómicas, su nombre apareció en las quinielas como posible consejero de Agricultura, cargo que le hubiera gustado ocupar —»hubiera sido un honor», me confesó—  aunque, cuestiones de la vida, Luisa Fernanda Rudi no se lo ofreció.

Joaquin Salvo disfrutaba con el fútbol, la política y la agricultura. Le encantaba madrugar los sábados y ser la voz de las lonjas en el programa de radio decano en el sector, Agropopular, y se consideraba una persona muy cercana a su director, César Lumbreras.

En la trayectoria profesional de una periodista la vida te pone en el camino a personas que se convierten en algo más que fuentes de información para nuestras noticias, personas que cuando se van, recuerdas y echas de menos.

En mi caso, al igual que para otros colegas más, tristemente, Joaquín Salvo ha pasado a formar parte de esa lista.

DEP

Escrito por Elisa Plumed

Periodista experta en agricultura y alimentación.

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