El otro día el siguiente titular me sentó como un jarro de agua fría: “El mayor gasto europeo va al campo”. ¡Vaya! ¿No podrían haber titulado “la mayor inversión europea”? ¡Con lo que a algunos nos cuesta explicar las bondades de la PAC!

El artículo cuenta que cada ciudadano europeo invierte dos euros a la semana en la PAC, pero no explica cómo ello le beneficia, sin hacer alusión a que la PAC ha conseguido que la cesta de la compra sea más económica hoy que hace décadas, más segura, con más calidad y sostenibilidad.

España, tercer país europeo en recibir fondos de la PAC, ¿y no vas a votar?

La celebración de las próximas elecciones europeas ha hecho que muchos medios de comunicación cuenten para qué sirve la Unión de los 28. Y ahí la PAC es la primer política que sale a la palestra porque es la más común, la que, oficialmente, cuenta con unas ayudas específicas. Sin embargo, si la explicación se deja a medias, ¡flaco favor se hace al sector primario! 

Lo mejor de dicho reportaje es el gráfico que muestra que en 2012 España fue el tercer país en recibir fondos de la PAC de los 28. ¿No es significativo? 26 años después de entrar en la Unión Europea ¡y nuestro país sigue estando a la cabeza de los que más ayudas recibe!, —por detrás de Francia y Alemania que por otra parte, también son de los que más dinero aportan a la Unión Europea—.

Las elecciones europeas del próximo 25 de mayo son fundamentales. Muchos que así lo entienden, (como colectivos empresariales, ambientales o de disminuidos, por ejemplo) ya han presentado las propuestas que les gustaría que se tuvieran en cuenta en el próximo mandato de la UE. Sin embargo, creo que el sector que tiene más consciencia de la importancia de Europa en nuestras vidas es el agrario.

Los profesionales del agro saben que las decisiones que les afectan se toman en Bruselas, que se ejecutan en el territorio y que el Ministerio de Agricultura es un “ministerio sandwich“. [Además, cuando dos ministros españoles de Agricultura han sido candidatos para ir a Europa, por algo será]. En este sentido, tanto las Cooperativas Agro-alimentarias como las organizaciones profesionales agrarias COAG o ASAJA ya han expuesto sus prioridades, propuestas o puntos esenciales que les gustaría que se cumplieran y somos varios los que, como Francisco Martínez Arroyo, estamos atentos a cómo se refleja la agricultura en las elecciones europeas.

Yo, como tu, no pensaba votar. Estoy harta de políticos imputados en juicios, bipartidismos que llevan a poco y pequeños partidos que cuando llegan al poder pretenden jugar con otras reglas. 

La abstención y la indiferencia hacia las elecciones europeas es de sobra conocida, tanto que el pasado mes de diciembre la propia Comisión nos recomendaba a los periodistas difundir las bondades de los fondos estructurales para frenar el euroescepticismo. En esa misma línea, esta misma semana su oficina en España difundía documento sobre la incidencia que ha tenido la PAC en España.

Todo esto me hizo reflexionar, pensar en clave europea, dejar lo nacional y regional de lado, y me llevó a pensar que estas elecciones sí merecen la pena.

Yo apuesto por Europa. ¿Y tú?

Publicado por Elisa Plumed

Un comentario

  1. Buenas noches, yo pienso que si que hay que votar, aunque nosotros votaremos a nuestros representantes y luego sean otros que nosotros no votamos los que manden, pero por lo menos estas elecciones ya ha cambiado algo, pero aunque manden otros yo tengo mi elección o votare al que quiera que me represente, que muchos dirán es que no se a quién votar,con solo saber lo que no quieres vas descartando, saludos y que ganas tengo de que acaben las elecciones para ni ver ni oír publicidad electoral o como digo yo publicidad engañosa.

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    1. Elisa Plumed 23 mayo, 2014 al 23:00

      Buenos noches. Ciertamente, en los últimos procesos electorales, creo que muchos ciudadanos estamos “deseandico” de que llegue el día de la votación para que terminen las dichosas campañas con el pésimo “y tú más”. Personalmente, en esta ocasión, me hubiera gustado haber conocido más qué idea de Europa tienen unos y otros. Confieso que me está costando mucho decidir qué o a quién voy a votar, pero votaré. Principalmente, porque creo en Europa, porque el mundo está hecho de grandes bloques de países y porque, globalmente, en la UE nos nos podemos quedar a la cola.
      Muchas gracias por tu tiempo y tus palabras.

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  2. Muy bien explicado, Elisa, el significado de la política más antigua del club europeo, la PAC.

    De todas formas, el no votar no lo veo como algo apático o como desidia, al menos no en su totalidad. En el sistema, desde el más poderoso hasta el último mono, está obligado a votar para legitimarlo. Y hay gente, ciudadanos, que su libertad la expresan con el hecho de no querer ir a votar, es decir, voluntariamente con ello dicen que no están de acuerdo con el sistema que nos hemos dado. Quizá sea una de las pocas vías para expresar su rechazo. Por supuesto que hay gente que si no vota es porque les da igual veinte que cincuenta, pero también hay muchos ciudadanos que participan de la vida pública precisamente al no votar. Es una manera de manifestar el desapego con la oferta del sistema partidista actual.

    Y otra opción más es el voto en blanco.

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    1. Elisa Plumed 20 mayo, 2014 al 12:31

      Hola José Antonio.
      Personalmente identifico más el no votar más como apatía y desidia y el voto en blanco como una forma de decir que no se está de acuerdo, de mostrar ese desapego. El voto en blanco me parece una opción muy buena, precisamente para demostrarles a los políticos que continúan estando muy lejos de la sociedad.
      A ver qué resultados nos deparan el próximo domingo!
      Gracias por escribir y dedicarnos tu tiempo.

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  3. lo de recibir fondos y tener que verte obligado a votar es mezclar churras con merinas.

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    1. Elisa Plumed 20 mayo, 2014 al 12:37

      Hola Paco.
      Lo que dices es cierto. El titular de este artículo es una “licencia periodística” de reclamo porque detecto que la política cada vez interesa menos a los ciudadanos. Sin embargo, los millones de euros que nos vienen de Bruselas eso sí que interesa, y hay que saber que si formamos parte de la Unión Europea, si queremos seguir en ella y apostar por una Europa fuerte, sería recomendable ir a votar. Si no se cree en Bruselas, obviamente la abstención es la manera de decir no.
      Gracias por tus palabras.

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