30/01/15
Opinion Lacriba.net

Año nuevo, vida nueva, y sin Olatz Ruiz

Año nuevo, vida nueva. Así ha sido mi comienzo de 2015. Pero a la incertidumbre de una nueva aventura se sumó una mala noticia que a algunos nos llegó como un mazazo: el fallecimiento, el pasado 6 de enero, de nuestra compañera y colega Olatz Ruiz.

Olatz fue periodista especializada en agroalimentación, todo un referente en Andalucía y en parte de España. Licenciada en Periodismo por la Complutense de Madrid, trabajó en Diario 16 de Andalucía, donde fue jefa de la sección de Economía. Posteriormente, fue periodista free-lance y estuvo vinculada a la Asociación de la Prensa de Sevilla y a la Asociación de Periodistas Agroalimentarios de España, APAE.

Año nuevo, vida nueva, sin Olatz Ruiz

Olatz manejaba a la perfección la información agroalimentaria y defendió su divulgación en medios como El Mundo, el Correo de Andalucía o el Diario de Sevilla, donde desde noviembre de 2013 hasta sus últimos días coordinó el suplemento AGR.

Olatz también colaboró durante más de una década con Europa Agraria, medio en el que me forjé profesionalmente y dirigí durante sus últimos ocho años.

Recuerdo cómo todos los meses, cuando debía leer de cabo a rabo todo el periódico, esperaba con ganas la media página de opinión que escribía Olatz, su “Echando cuentas”. Reconozco que casi siempre disfrutaba con sus artículos, finos y agudos en la mayoría de las ocasiones.

Ambas coincidíamos en nuestro interés por la política agraria y por los políticos que la dirigen, por sus declaraciones y gestos, por las cosecuencias económicas y sociales de las decisiones gubernamentales. Recuerdo cómo, a veces, intentábamos sonsacarnos información, la una a la otra, a ver qué sabías tú que pudiera servirme a mi, y viceversa. Ay… ¡qué “larga” eras Olatz!

Profesionalmente, la mayor virtud de Olatz era tejer un magnífico texto con dos ideas o comentarios: los contextualizaba, los analizaba y desmenuzaba y ¡voilà! Rozaba la perfección.

Confieso que mi directora entonces, Alicia Vives, y yo, todavía envidiamos esa capacidad de Olatz. Eso sólo lo sabía hacer ella, quien albergaba un gran poso de conocimiento del sector, y quien además poseía la maestría de organizar las ideas y elegir las palabras adecuadas para que el resultado fuera interesante y atractivo. ¡Chapó Olatz!

Personalmente, Olatz fue una mujer solitaria, a la que le gustaba ir a su aire. Por eso, cuando discretamente nos comentó su enfermedad a los compañeros de APAE, algunos preferimos guardar silencio y no difundirlo, comprendiendo esa discreción de la que Olatz hacía gala.

Me contaron que en su funeral Olatz estuvo muy bien acompañada por compañeros de la Asociación de la Prensa de Sevilla (quienes velaron por ella en sus últimos días [gracias!]), por periodistas y directores de medios de información andaluces y por gentes del sector agrario.

No pude estar allí, aunque, al igual que ya hicieron otros colegas tuyos de El Mundo, el Diario de Sevilla o del periodismo agroalimentario, he querido retomar contigo mis “cribas” y rendirte este discreto espacio.

Olatz, te echamos y te echaremos de menos.